En los últimos años, los ataques de ciberseguridad dirigidos a CEOs, fundadores y directivos de pequeñas empresas han aumentado de forma significativa.

Los delincuentes saben que, en una pime o en un negocio gestionado por un autónomo, el CEO es quien concentra el poder de decisión, las autorizaciones de pago y la información crítica. Por eso, se han convertido en el blanco favorito de fraudes diseñados específicamente para manipular o suplantar a la dirección.

A continuación, analizamos las estafas más habituales y cómo blindarse ante ellas.


1. Fraude del CEO (Business Email Compromise – BEC)

Es la estafa más peligrosa y efectiva por su impacto económico. El atacante se hace pasar por el CEO (o lo suplanta tras robar su cuenta) para ordenar pagos urgentes, transferencias confidenciales o cambios de cuenta bancaria a empleados de administración. También ocurre al contrario: el delincuente envía un mensaje al CEO haciéndose pasar por un proveedor o un empleado clave solicitando un pago.

Cómo evitarlo:

  • MFA: Activar autenticación multifactor en el correo corporativo.
  • Verificación ‘Out-of-band’: Verificar por teléfono (nunca por email) cualquier solicitud que implique dinero.
  • Política interna: Establecer la norma de “Nunca se aprueban pagos urgentes solo por email”.
  • Alertas: Configurar avisos para detectar inicios de sesión desde ubicaciones sospechosas.

2. Suplantación de identidad por WhatsApp o SMS

Muchos CEOs gestionan el negocio desde el móvil. Los delincuentes aprovechan esto creando perfiles falsos, enviando mensajes breves y urgentes o pidiendo favores “confidenciales” (como comprar tarjetas regalo o hacer un Bizum rápido).

Cómo evitarlo:

  • Usar líneas oficiales para asuntos sensibles.
  • Configurar la privacidad en redes sociales para que no puedan clonar la foto de perfil fácilmente.
  • Informar al equipo: “Si recibes un mensaje extraño de mi parte, no actúes; valida primero llamándome”.

3. Phishing dirigido (Spear Phishing)

A diferencia del spam masivo, estos son correos muy bien elaborados con información real del negocio: nombres de proveedores, cargos, fechas… Todo para que el directivo confíe y haga clic en un enlace malicioso. Como explicamos en nuestro artículo sobre vectores de ataque, la personalización es la clave de su éxito.

Cómo evitarlo:

  • Activar filtros avanzados de correo (anti-spam y anti-phishing).
  • Revisar minuciosamente la dirección real del remitente, no solo el nombre que muestra.
  • No abrir archivos inesperados, aunque parezcan “facturas importantes”.

4. Estafas de inversión o “oportunidades exclusivas”

Los ciberdelincuentes envían supuestas oportunidades de inversión, acuerdos estratégicos o colaboraciones urgentes que requieren un pago inicial o compartir documentos internos confidenciales.

Cómo evitarlo:

  • Desconfiar por defecto de ofertas “demasiado buenas para ser verdad”.
  • Verificar siempre la legitimidad de la empresa o persona que contacta.
  • Nunca compartir documentación del negocio sin una revisión legal previa.

5. Manipulación psicológica: ingeniería social

El atacante investiga al directivo: dónde trabaja, con quién colabora, qué eventos ha visitado, qué publica en redes… y crea un mensaje perfectamente adaptado para obtener acceso o información.

Cómo evitarlo:

  • Limitar la información pública del CEO en LinkedIn y redes sociales.
  • No publicar datos internos o capturas de pantalla de trabajo en perfiles personales.
  • Formarse en detección de técnicas de ingeniería social.

6. Malware para robo de credenciales (Infostealers)

Correos, documentos o enlaces que instalan malware silencioso en el dispositivo del directivo. El objetivo: robar contraseñas guardadas, cookies de sesión y acceder al correo o banca online. Los infostealers son una amenaza crítica para la alta dirección.

Cómo evitarlo:

  • Instalar soluciones EDR o antivirus avanzado en todos los dispositivos.
  • Mantener el sistema operativo y navegadores siempre actualizados.
  • No usar el mismo dispositivo personal (y menos protegido) para temas críticos del negocio.

7. Fraudes a través de proveedores

Los atacantes suplantan a proveedores habituales y envían facturas falsas con nuevos números de cuenta, esperando que el CEO apruebe el pago “sin cuestionar nada” por la confianza existente.

Cómo evitarlo:

  • Validación doble obligatoria para cualquier cambio de cuenta bancaria de un proveedor.
  • Confirmar siempre el cambio llamando al contacto habitual del proveedor.
  • Usar sistemas de facturación seguros.

8. Secuestro de redes sociales corporativas

Si el CEO es el administrador principal y único de las redes, una suplantación puede comprometer la imagen pública de la pyme en minutos, usándola para extorsionar o publicar contenido fraudulento.

Cómo evitarlo:

  • Activar MFA en Facebook, Instagram, LinkedIn y Google Business.
  • Crear roles separados: usar cuentas de “administrador” distintas a las personales.
  • Usar gestores de contraseñas para compartir accesos con el equipo de marketing, nunca compartir la clave en texto plano.

Conclusión: el CEO es el blanco perfecto… pero puede ser el mejor escudo

Los ataques dirigidos al CEO funcionan porque combinan urgencia, confianza y autoridad. Sin embargo, con las medidas adecuadas, es posible evitar la mayoría de estos fraudes.

Un CEO informado, que aplica MFA, controla accesos y comunica buenas prácticas, deja de ser una vulnerabilidad para convertirse en el primer muro de defensa de la empresa.

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